Are you looking for the best website template for your web project? Look no further as you are already in the right place! In our website templates section you will find tons of beautiful designs - for any kind of business and of any style. You are in a unique place - join us today BIGtheme NET

Diferenciación sexual del cerebro: dimorfismo sexual

Diferenciación sexual del cerebro: dimorfismo sexual

Dimorfismo sexual

Es una realidad que hombres y mujeres somos biológicamente diferentes. Al margen de aquello que una determinada cultura o entorno nos aporta, nacemos con diferencias físicas obvias. Sin embargo, estas diferencias no son tan evidentes cuando nos centramos en el sistema nervioso. Hablar de diferencias cerebrales entre varones y mujeres, es hablar de dimorfismo sexual. Estas diferencias son tanto estructurales como funcionales y son producidas por causas genéticas, hormonales y ambientales que interactúan entre sí.

Para centrarnos en las diferencias de unos cerebros adultos, antes es necesario remontarse al período prenatal, ya que es en este período cuando las hormonas sexuales organizan la asignación del sexo. Cuando ya se ha determinado el sexo gonadal, las hormonas producidas por las gónadas serán las que provoquen la diferenciación de los genitales externos e internos. Además, en este período, alrededor de la séptima semana de gestación, el cerebro experimenta ya esa diferenciación sexual cuyo resultado es la formación de encéfalos masculinos y femeninos con ciertas diferencias. La mayoría de ellas, surgen a causa de unas hormonas, concretamente de los esteroides sexuales, que provocan así mismo respuestas endocrinas y comportamentales que encajan con el sexo tanto genético como fenotípico.

Etapa prenatalLas diferencias de las que venimos hablando y en las que profundizaré mas adelante, se han ido estudiando durante décadas. Sin embargo, han surgido obstáculos que han dificultado dicho estudio. Por un lado, la imposibilidad de experimentar con sujetos humanos por razones éticas ha sido una limitación. Aunque cabe mencionar que esta ética no ha afectado a la hora de experimentar con otras especies animales. Además, los resultados obtenidos no siempre se han podido extrapolar a humanos. Por otro lado, los prejuicios propios de los investigadores provocó que se establecieran dos corrientes enfrentadas: aquellos que se basaban en el determinismo de las variables biológicas y aquellos que se basaban en la influencia cultural y social.

Más recientemente, se ha evidenciado que son los esteroides sexuales los principales implicados en funciones como la conducta afectiva y sexual. Se ha demostrado que desde el período embrionario estos esteroides tienen efectos mitógenos sobre el sistema nervioso central en desarrollo. Influyen en su estructura actuando sobre las neuronas, las sinapsis y las células gliales y regulando también la supervivencia, diferenciación y conectividad de grupos neuronales específicos.

Pero, ¿cómo actúan exactamente los esteroides sexuales sobre el sistema nervioso central? La diferenciación sexual cerebral es posible gracias a un proceso denominado aromatización que convierte los andrógenos en estrógenos mediante la enzima aromatasa P-450. Esta enzima tiene una gran actividad en áreas límbicas e hipotalámicas durante el período del desarrollo neural. Lo cual evidencia la importancia de estas áreas.

Por otro lado, hay ciertos aspectos relacionados con las diferencias dimórficas sexuales, éstas pueden ser en cuanto al volumen, el área o la densidad. Y algunas de estas diferencias correlacionan con sexo, preferencia sexual o identidad de género. Pero, cabe mencionar que el dimorfismo sexual se establece en redes y sistemas neuronales por lo que no hay un núcleo que por sí solo se encargue de la función de la red en todo su conjunto. De modo que lo correcto es decir que la mayor parte de las regiones que son sexualmente dimórficas se encuentran en el sistema límbico y en el hipotálamo. De hecho, es esta área donde se encuentran la mayoría de los circuitos dimórficos. Destacamos en él cinco puntos principales que evidenciarán tanto funcional como estructuralmente las diferencias sexuales.

Los principales núcleos dimórficos del hipotálamo son: el área preóptica, el núcleo ventromedial, el núcleo supraquiasmático, la amígdala y la estría terminal.

CerebroEn primer lugar, el área preóptica se asocia en varones con la iniciación del acto sexual, la erección y el periodo refractario, y también cuenta con un mayor desarrollo dendrítico que en el caso de las mujeres. En la mujer es responsable únicamente de la iniciación del acto sexual. Esta área es uno de los ejemplos más claros de dimorfismo, de hecho la investigación para estudiar los posibles mecanismos hormonales responsables de la diferenciación sexual del cerebro se ha centrado en esta área. En ella, es probable que se encuentre el mecanismo de regulación diferencial de las características dimórficas relacionadas con el sexo. Éstas incluirían el control de la conducta sexual y el mecanismo necesario para la ovulación.

En segundo lugar, el núcleo ventromedial es facilitador de la conducta sexual en mujeres y en cuanto a su estructura presenta mayor densidad sináptica en varones. El dimorfismo del NVM está controlado por las hormonas sexuales, y en el caso de las mujeres se regula mediante los ciclos hormonales.

El núcleo supraquiasmático es esférico en hombres y alargado en mujeres, pero pese a esta evidente diferencia, no se ha determinado el impacto funcional de este tipo de dimorfismo. Este núcleo, regula los ritmos circadianos, genera y coordina ritmos hormonales, fisiológicos y conductuales con una periodicidad de 24 horas. El NSQ es una estructura que varía su tamaño en relación a la orientación sexual. Así mismo, se ha detectado una diferencia clara tanto en el volumen como en el número de células del NSQ entre hombres heterosexuales y hombres homosexuales, siendo el doble en el caso de homosexuales (Swaab y Hoffman, 1990). Sin embargo, aún no se ha encontrado ninguna evidencia que demuestre el rol del NSQ en el establecimiento de la orientación sexual pese al claro dimorfismo. Del mismo modo que ocurre en el área preóptica, el dimorfismo del NSQ se observa entre los 4 y 12 años. Lo cual implica que éste está supeditado al control de las hormonas sexuales, y que factores postnatales contribuyen en este dimorfismo.

Por su parte, la amígdala, cumple un importante rol en la conducta sexual (motivación-excitación) ya que es el centro de las emociones. Y presenta una gran diferencia de tamaño en varones y mujeres, su volumen es un 85% mayor en ellos. Como vemos, la amígdala se diferencia entre hombres y mujeres en función del desarrollo del cerebro y en términos estructurales. Aunque se desconocen las consecuencias que este hecho produce. Además de la gran diferencia de tamaño, hay otras como la diferente velocidad a la que se desarrollan en hombres y mujeres.

Por último, la estría terminal, que es la principal eferencia de la amígdala, es un 97% más grande en varones. Actúa como puente entre el sistema límbico y el hipotálamo, y desempeña una importante función en el comportamiento sexual masculino.

Como hemos visto, las zonas que más fácilmente podemos vincular a la conducta sexual en varones y mujeres son el sistema límbico y el hipotálamo. Pero, aunque hay diferencias claras en cuanto a estructura y función en los diversos núcleos del hipotálamo, queda por determinar la relación existente entre estructura, desarrollo y función en algunos casos.

Además, el dimorfismo sexual haría referencia a las diferencias sexuales biológicas y conductuales, pero estas últimas también están intensamente influenciadas por el contexto cultural y social que suele educar de manera diferencial entre hombres y mujeres. Por eso, para finalizar me gustaría plantear cuestiones como: si los varones por regla general tienden a tener mayor deseo sexual que las mujeres (en el caso de que esto no sea simplemente un estereotipo), ¿estaríamos hablando de causas biológicas o ambientales? Seguramente la respuesta será la interacción entre ambas, como suele suceder en otros tantos casos.

Dimorfismo sexual

Referencias bibliográficas: Cano Prous, A. y Contreras Chicote, M. (2014). Neuropsicología de la sexualidad.