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Los 5 trastornos mentales más frecuentes

Los 5 trastornos mentales más frecuentes

trastornos mentales

Los trastornos mentales son más frecuentes de lo que muchos imaginan. Pero, ¿afectan más a hombres o a mujeres? ¿factores como los genes o la edad son relevantes? ¿su tratamiento es eficaz? Y, por último, ¿cuáles son los más frecuentes?

Para empezar, cabe destacar que cada pregunta tendrá una respuesta distinta según cuál sea el trastorno. Esto es debido a que cada uno es distinto a los demás, pese a que en muchos casos existan ciertas similitudes entre ellos e incluso, es posible que, un determinado trastorno pueda conllevar otro como en el caso de la anorexia y la depresión. A continuación empezamos a nombrarlos y explicarlos por orden de frecuencia:

1. Depresión

La depresión es el trastorno del estado de ánimo más común, ya que afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo. Lo cuál se traduce en un porcentaje que oscila entre 4 y el 6% de la población mundial. Este trastorno va más allá de sentirse tristes, o de pasar un mal momento que desestabilice nuestra vida. La depresión se caracteriza por una tristeza profunda persistente. Y los síntomas como la fatiga, falta de concentración, cambios en el apetito y pensamientos de suicidio interfieren con el funcionamiento diario de quien la padece.

trastornos mentales

Dicho trastorno se debe a una combinación de factores genéticos, ambientales, psicológicos y sociales. Sin embargo, aunque su constante presencia a nuestro alrededor nos resulte desalentador, cabe mencionar que su tratamiento resulta ser muy eficaz. Noticia que sería todavía mejor si la inmensa cantidad de personas que la padece recibiese la atención sanitaria necesaria. Este dato es relevante debido a que, por desgracia, más de la mitad de las personas que sufre dicho trastorno nunca recibe tratamiento.

Por otro lado, afecta más a mujeres que a hombres aunque este dato quizá sea debido a factores sociales y por supuesto, a las depresiones posparto. Respecto a la intensidad y permanencia, la depresión puede ser leve y de corta duración pero también es posible que dure años en un estado grave e incluso se establezca de forma permanente llegando a ser crónica. Es importante saber el grado que se padece ya que determinará el tratamiento que se establezca. En el caso de la depresión leve la terapia cognitivo conductual (TCC) resulta muy eficaz, y en los casos de depresión de moderada a grave se puede combinar la TCC con los fármacos antidepresivos. Y resulta tremendamente importante recibir la ayuda adecuada para evitar que se agrave y por supuesto, para acabar con ella.

2. Fobias

Las fobias ocupan el segundo puesto afectando a 19 millones de adultos. Son miedos irracionales generalmente aprendidos mediante condicionamiento. Por ejemplo, si siendo niños vemos a un adulto que grita desconsolado ante la imagen de una inocente cucaracha, probablemente esto nos condicione a rechazarlas. Y si episodios similares se repiten a lo largo de nuestra vida, es probable que desarrollemos una fobia. Aunque no todas son aprendidas, ¿habéis oído hablar de la fobia a las aceitunas? Lo cierto es que son muchísimas las fobias que existen, y la mayoría de ellas ni siquiera nos imaginaríamos que existen. Pero las más comunes son la fobia a la sangre e inyecciones, ciertas especies animales, espacios cerrados, volar y la más común: la fobia social.

Fobia araña

Las fobias específicas son un tipo de trastorno de ansiedad y se caracterizan por el pánico que se experimenta cuando se es expuesto a aquello que la provoca.

Pero además, se puede experimentar una gran ansiedad tan solo con pensar en aquello que nos atormenta. De hecho, una de las formas de tratamiento consiste en imaginar el objeto de la fobia aumentando progresivamente la intensidad. En ello consiste la desensibilización sistemática.

Aunque las fobias tienden a ser crónicas, suelen responder al tratamiento. Y se recomienda consultar con un profesional de la salud mental si una fobia interfiere con nuestra vida diaria, como el desempeño laboral o social.

3. Ansiedad

La ansiedad es un trastorno que afecta a más de 6 millones de personas en España y que se ha agravado en los últimos años debido especialmente a las dificultades económicas que muchos han sufrido en mayor o menor medida. Pero un dato todavía más preocupante si cabe, es que más de la mitad de las personas que la padece no pide ayuda especializada e incluso ignoran que lo sufren dejando así que los síntomas se asienten de manera indefinida.

Padecer ansiedad conlleva un mayor consumo de drogas como el tabaco y el alcohol y un elevado desorden alimenticio. Cosa que sólo agrava aún más la situación. Respecto a los síntomas, la preocupación es el que más se sufre, seguido de la imperiosa necesidad de beber, fumar y comer en exceso como he mencionado anteriormente, y por último, también es frecuente la sensación de inseguridad constante.

4. Trastornos alimenticios

Los trastornos alimenticios han ido de la mano de la obsesión con la delgadez que han traído las modas. Y han ido creciendo al tiempo que la cosificación de nuestros cuerpos aumentaba. Es más común en chicas adolescentes pero también afecta a hombres y adultos. Suelen clasificarse en anorexia nerviosa o bulimia ya que son los más comunes, pero también han surgido con más fuerza en la última década la vigorexia, la ortorexia y la ebriorexia.

Trastorno anorexia

Luchar contra uno de estos trastornos depende principalmente de que quién lo padece reconozca el problema, cosa que no suele ser muy habitual al comienzo del tratamiento. Pero una vez reconocido, las posibilidades de mejora aumentan porque se está dispuesto a acabar con él. La medicación no suele dar buenos resultados, excepto para tratar la depresión que causaría la anorexia (con inhibidores de la recaptación de la serotonina) o para frenar las compulsiones de la bulimia.

Personalmente, este es uno de esos trastornos que más impotencia me causa ya que son los factores ambientales principalmente quienes se encargan de desarrollarlo. Estoy convencida de que sin los estímulos externos que nos impulsan a ceñirnos a un canon físico determinado, los trastornos alimenticios no serían en absoluto comunes. Y prueba de ello es que afecta principalmente a mujeres que son las que más presión recibimos para tener el cuerpo perfecto. Por ello, aunque por suerte estos trastornos se pueden tratar con óptimos resultados, depende de cada uno de nosotros luchar para que sean cada vez menos los casos que se produzcan y eso se consigue protestando ante la cosificación de nuestros cuerpos (tanto de los hombres como de las mujeres) y aceptándonos sin obsesiones.

5. Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA) afecta al 5% de los niños de entre cuatro y diecisiete años. Principalmente se caracteriza por una escasa capacidad de concentración, un comportamiento impulsivo y una gran dificultad para atender instrucciones y completar tareas. Por ello, es frecuente que se detecte en el colegio al no ser capaces de seguir el mismo ritmo que el resto de compañeros.

Pero, adecuarse a las normas de clase y seguir un ritmo preestablecido ¿es totalmente necesario para ser un niño sano y conseguir una educación óptima? Quizá si la prioridad fuese la inclusión, los patrones de comportamiento podrían ser un poco más flexibles y los niños aprenderían a su manera dentro de unos límites establecidos, por supuesto. Un día, una buena amiga me comentó que no tenía claro dónde comienza el trastorno y acaba lo normativo, y que, si un niño necesita ir montado en una bicicleta para conseguir concentrarse ¿por qué impedírselo? Esta cuestión es algo que todavía no tengo muy claro pero desde luego, me hizo reflexionar y plantearme que quizá el problema no sea de quien no se adecua a las normas sociales o de educación sino de quien no acepta la diversidad.

No quiero crear confusiones con esta pequeña reflexión, el TDHA es un trastorno serio. Lo que planteo es que si priorizamos que un niño con TDHA esté bien integrado entre sus compañeros en lugar de darle tanta importancia a los logros académicos, su autoestima seguramente no se verá afectada, se sentirá uno más y podrá tener una mejor evolución. La clave está en la comprensión, el apoyo y la paciencia por parte de padres y maestros. Además, hacerle saber que puede pedir ayuda y que se le prestará, le proporcionará seguridad a la hora de realizar determinadas tareas evitando así frustraciones innecesarias. Y por último, establecer reglas claras para que las pueda seguir y no castigarlo cada vez que las quebrante, es un comienzo.