Are you looking for the best website template for your web project? Look no further as you are already in the right place! In our website templates section you will find tons of beautiful designs - for any kind of business and of any style. You are in a unique place - join us today BIGtheme NET

Memoria y amnesia. El caso de Clive Wearing

Memoria y amnesia. El caso de Clive Wearing

Memoria y amnesia Clive Wearing

¿Alguna vez te has preguntado si tienes buena o mala memoria? O ¿por qué sientes la necesidad de asegurarte que has cogido las llaves de casa o de que has cerrado el coche? En el presente artículo profundizaremos sobre los tipos de memoria y para qué sirven e intentaré contestar dichas preguntas, pero antes me gustaría hablar de la amnesia mediante un espectacular caso: el de Clive Wearing.

Clive es un músico de talento indiscutible, un experto en música antigua que llegó a ser director del coro mayor de Londres. Sin embargo, ya no lo recuerda. No sabe muy bien quién es y sólo quedan resquicios de aquel que fue en su día. Todo empezó un día cualquiera, cuando, después de haber sufrido dolores de cabeza durante días, empezó a encontrarse tan desorientado que no sabía cómo volver a casa. Por ello, su mujer, Deborah, tuvo que ir en su busca. Tras realizarle diversas pruebas, los médicos vieron que había sufrido una encefalitis como consecuencia del herpes simple. Este virus comúnmente suele salir en la boca y alrededores, sólo que en unos pocos casos como el de Clive supera la barrera hematoencefálica y puede llegar a afectar al hipocampo.

Hipocampo

En el caso de Clive, le diagnosticaron demasiado tarde y su hipocampo ya estaba severamente afectado. El hipocampo se encarga de transformar la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo, es decir, de la consolidación de la información. Por tanto, con un hipocampo dañado era de esperar que tuviera repercusiones terribles en la memoria. Clive sufrió amnesia tanto anterógrada como retrograda, lo que le dejó con un tiempo máximo de recuerdo de siete segundos. Transcurrido este tiempo su mente se quedaba en blanco, sin saber cómo continuar una determinada conversación o qué era aquello que estaba haciendo. Sin embargo, Clive mantenía relativamente preservada la memoria procedimental, algo común en amnésicos y lo cual le permitía seguir tocando el piano, o realizar actividades tan cotidianas caminar o leer.

Por un lado, la amnesia retrógrada le impedía recordar todo aquello sucedido antes de la enfermedad y las personas que habían en su vida, aunque curiosamente sí recordaba a su mujer, quizá por la gran carga emocional que para él suponía y que se registraba en la amígdala, la cual permanecía intacta.

Por otro lado, la amnesia anterógrada le imposibilitaba crear recuerdos posteriores al momento en que se desarrolló la enfermedad. Como hemos dicho, sólo recordaba durante siete segundos lo que estaba sucediendo pero pasado este tiempo, su mente sufría un “apagón” y volvía a empezar. Para contrarrestar este hecho, Clive empezó a escribir lo que hacía una y otra vez en un diario, pero no reconocía haber escrito todo lo anterior de modo que lo tachaba, por lo que al final aquel que iba a ser una medida de ayuda se convirtió en un diario repleto de tachones y confusión.

“¿Puede imaginarse una noche que dure 5 años? Sin sueños, ni despertar, ni tacto, ni sabor, ni olor, ni vista, ni sonido, ni oído, nada de nada. Es como estar muerto… he llegado a la conclusión de que estoy muerto.”

Memoria y amnesia Clive Wearing

Este particular caso nos permite ver claramente la importancia de la memoria para cualquier aspecto de nuestra vida, desde mantener relaciones sociales de cualquier tipo hasta leer un libro o ver una película. Para empezar, debemos distinguir entre memoria a corto plazo, cuya capacidad es limitada, y la memoria a largo plazo, con capacidad ilimitada. La primera es la responsable de que nos olvidemos de cosas como de si hemos cerrado el coche, ya que esta información permanece sólo unos segundos en la memoria a corto plazo, en cambio si ponemos atención a la tarea en cuestión (un truco puede ser repetir “estoy cerrando el coche” mientras lo hacemos) esa información se consolidará y pasará a formar parte de la memoria a largo plazo.  Dentro de esta última distinguimos a su vez dos grandes tipos: la memoria declarativa y la no declarativa.

Por un lado, la memoria declarativa o explícita es consciente y abarca dos subsistemas: la memoria episódica, que es básicamente la biografía de nuestra vida, todo aquello que nos ha sucedido; y la memoria semántica que es el conocimiento que tenemos del mundo, saber desde cómo comportarnos en determinadas situaciones hasta aspectos tan simples como que la Tierra es redonda. Sin embargo, si recordáramos aquel día en la escuela cuando aprendimos que la Tierra era redonda estaríamos haciendo uso de la memoria episódica, ya que este suceso formaría parte de nuestra biografía.

Por otro lado, la memoria no declarativa, implícita o procedural, nos permite realizar aquellas habilidades o aprendizajes que hemos consolidado en un momento determinado, gracias a este tipo de memoria recuperamos la información mediante ejecución inconsciente, y por tanto somos capaces de caminar o ir en bicicleta sin necesidad de estar pensando en cada paso que vamos a dar o en cómo hacerlo.

Como vemos la memoria no es un único sistema sino un conjunto de subsistemas que nos permiten almacenar, codificar y recordar la información. En el caso de Clive la memoria no declarativa supone un nexo de unión entre aquel que era antes y el hombre que es hoy en día, ya que cada vez que se sienta frente al piano la música fluye como si nada hubiese cambiado.

Memoria y amnesia Clive Wearing